Las fuerzas especiales Alpha del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) llevaron a cabo en la noche del 26 de abril una de las operaciones de mayor alcance sobre la Crimea ocupada desde el inicio de la guerra. Actuando por instrucción directa del presidente Zelenski, los drones de largo alcance golpearon simultáneamente la base naval de la Flota del Mar Negro en Sevastopol y el aeródromo militar de Belbek, alcanzando un total de tres buques de guerra, un caza MiG-31 y sistemas cruciales de radar y defensa aérea.
Los buques confirmados como alcanzados son el gran buque de desembarco Yamal, el gran buque de desembarco Filchenkov —ambos de clase Ropucha, pensados para proyectar infantería de marina en cualquier punto de la costa— y el barco de inteligencia Ivan Khurs, embarcación especializada en interceptación de comunicaciones y reconocimiento electrónico. También fueron atacados el centro de entrenamiento naval Lukomka, la sede del servicio de inteligencia radioelectrónica de la fuerza aérea rusa y la estación de radar MR-10M1 «Mys-M1», que proporciona cobertura costera para detección y seguimiento de objetivos.
En el aeródromo de Belbek, el ataque destruyó un MiG-31 —interceptor supersónico capaz de portar el misil hipersónico Kinzhal— y dañó las instalaciones técnicas y operativas del campo. El jefe en funciones del SBU, Yevhen Khmara, describió la operación como parte de una estrategia sistemática: «Cada operación sigue una lógica clara: estamos destruyendo metódicamente los elementos clave de la infraestructura militar enemiga —la flota, la aviación, la inteligencia y la defensa aérea. Esto continuará hasta que Rusia detenga su agresión.»
No son sólo pérdidas de material. Es la destrucción de la capacidad del enemigo para controlar el espacio aéreo, proteger sus fuerzas y planificar nuevos ataques.
Fue la segunda gran operación Alpha sobre Crimea en nueve días: el 18 de abril, otra acción análoga ya había alcanzado tres buques rusos en Sevastopol. La Flota del Mar Negro, que en 2022 dominaba el litoral ucraniano, ha perdido en estos cuatro años decenas de buques significativos, incluyendo el crucero insignia Moskva, y ha retirado gran parte de sus activos a puertos más alejados. La capacidad de Moscú para proyectar poder naval sobre el Mar Negro se ha reducido drásticamente.
En paralelo, durante la noche del 26 al 27 de abril drones ucranianos alcanzaron la refinería de petróleo de Yaroslavl —a más de 1.000 km de la frontera—, generando un gran incendio. La ciudad de Tambov también fue golpeada. Moscú admitió haber derribado 203 drones en diversas regiones, incluyendo los alrededores de la capital. Son las consecuencias de la estrategia ucraniana de llevar la guerra al corazón energético e industrial de Rusia.